¿Por qué mi cebolla dulce Jumosol no siempre es de Fuentes de Ebro? Te lo explicamos

Una duda real de un consumidor, respondida con total transparencia
Uno de los aspectos que más nos gusta de nuestro trabajo es conversar directamente con quienes consumen nuestra cebolla. Estas conversaciones nos han dado ideas, nos han permitido resolver dudas y, en ocasiones, explicar aspectos de nuestro producto que no siempre resultan evidentes desde fuera. Compartimos, evitando toda referencia a datos personales, una de esas conversaciones, porque la duda que se nos planteó es una duda que pueden compartir muchos consumidores.
Un cliente nos escribió tras comprar una bolsa de un kilo de cebolla dulce de nuestra marca en un supermercado: la etiqueta indicaba origen Sudamérica, mientras que en nuestra web hablábamos de producto autóctono. ¿En qué quedamos?
La respuesta es sencilla: nuestro producto bandera es la cebolla de Fuentes de Ebro, que cultivamos en nuestra zona y por la que llevamos años trabajando para conseguir la protección comunitaria, es decir, la Denominación de Origen Protegida "Cebolla Fuentes de Ebro". Esta variedad tiene una ventana de disponibilidad natural, de mediados de julio a febrero. Fuera de ese periodo, conviene mirar bien la etiqueta, porque en el mercado pueden encontrarse cebollas "dulces de Fuentes" o "tipo Fuentes" que no son exactamente lo mismo.
Nuestra forma de trabajar consiste en ofrecer cebolla dulce durante todo el año a los supermercados con los que colaboramos. Durante la campaña natural de la cebolla de Fuentes de Ebro, promocionamos y potenciamos nuestro producto bandera; una vez terminada esa campaña, trabajamos con cebolla dulce importada de Sudamérica. Deliberadamente, no llevamos semilla de la cebolla de Fuentes de Ebro para plantarla allí: su sabor no sería el mismo, y trasladarla fuera de su tierra sería, en cierto modo, perder parte del alma de nuestra cebolla.
La cebolla adquirida por aquel consumidor no era, por tanto, cebolla de Fuentes de Ebro, pero sí era una cebolla dulce que había superado nuestros propios test de cata y de nivel de pungencia para poder llevar el sello Jumosol. Seguimos agradeciendo, hoy como entonces, que los consumidores se dirijan directamente a nosotros con sus dudas: es la mejor forma de seguir mejorando y de explicar, con honestidad, de dónde viene cada cebolla que lleva nuestro nombre.










